Querido J.
No tengo palabras para agradecerte tu acto de contrición. ¡Y qué regalo, hermano!. La Niña Pastori, y bien que lo sabes, tiene un especial significado para mi. Son recuerdos, han sido guiños y complicidades. Una de sus melodías fue en tiempos salto y seña de días de arrebatos; es, en suma, la síntesis de gloriosas jornadas que ya sólo permanecen en mi recuerdo y que se han evaporado de la faz de la tierra.
Mi gratitud no tiene limites, hermano. ¡Y vaya ese abrazo, hombre!
20 oct 2009
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